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Hace unos años compartimos un sentimiento de riesgo y una inmensa alegría continuar con el grupo de Parto y Movimiento que iniciamos en febrero de 2020 de modo presencial y concluimos virtualmente, fue un honor acompañarlas..
Me sentía en falta al no poder hacer un cierre con contacto, y les propuse acompañarles en este tiempo dificultoso del ME QUEDO EN CASA y continuar ofreciendo nuestros encuentros del martes por la tarde, ordenador mediante. Nos veíamos y reconfortábamos sabiendo de las otras, compartiendo un trocito de nuestra casa, de nuestros sonidos, de nuestros deseos, inquietudes, miedos y la presencia de nuestrxs otrxs hijxs que cada tanto se asomaban a curiosear.
Me gustaría agradecer a cada persona nacida estos meses por su valentía y decisión vital. A cada mujer que acompañé, sensibles mujeres, madres de amor y sonrisas! Gracias por el permiso que me dieron para acompañarlas y ofrecer mi corazón.
Mi tarea es apoyar y validar el derecho de cada mujer a ser la fundamental protagonista de su parto. Compartir conocimiento a través del análisis del movimiento, entrenar la percepción e integrar las huellas que deja la exploración y la escucha sensorial en tu día a día.
Acompañar-nos es un regalo para todas y para toda la vida.
GRACIAS!!!!
Si estás con interés de conocer este trabajo o necesitas hacer un encuentro personalizado para tu momento actual, compartir tus sentires, inquietudes y proyectos sobre embarazo, parto y posparto puedes solicitar una cita en:
info@ecologiacorporal.com o maicucha@hotmail.com

SIEMPRE PODEMOS ENCONTRAR FORMAS DE APREHENDER LA REALIDAD SIN DOLOR…
A veces tengo tiempo de tener una práctica de cultivo de escritos y sensaciones.
Para Regina:
Anteanoche te pusiste de parto. Me quedé pendiente y acompañante. Escuchando, proponiendo y escuchando, escuchando…
A veces la astucia es más torpe.
A veces la admiración es precisa.
Ayer nació Guiem El Grande. Su mamá estuvo con él y para él en un ejercicio de maternidad que se me antoja impecable.
Conectar con el sonido de una mujer en su labor es maravilloso, crea una música que nos envuelve, atrayéndonos a la orilla de su magia como Sirenas literarias. El sonido con el que comulgan las mujeres desde el origen fundando origen, labrando la vida. Latiéndonos. Invitándonos a entrar al Tiempo.
Una primavera de 1997 fui al pueblo de mi madre, una aldea de Almería. Varias mujeres con sus delantales negros bordaban encajes de bolillo en la calle principal, quizás la única vena de un circuito seco de infancias. Me enamoraron esos viejos dedos que tejían veloces, ágiles y alegres musicando la calle que me filtraba a la infancia de mi madre (y a la mía) recordar los recuerdos que me contaba en el patio de otro país y que yo construía con aromas tan iguales y tan distintos.
En mi historia vuelve siempre la ausencia del aroma de mi madre cuando yo parí.
Anteayer una mujer era acunada por mis palabras mientras me contaba, convenciéndose a si misma, la hipótesis de que las personas mueren para dejar sitio a los que desean nacer. Recordé un comentario de Sasha de esos que apunto en algún libro desde que empezó a construir maravillosas frases con apenas 15 meses de vida.
Ayer nació Guiem El Suave, su papá acompañó en un ejercicio de paternidad que se me antoja impecable.
Olí su emoción y pude mirar sus lágrimas, como también pude componer las risas que llegarían poco después cuando el diafragma, al fin, se liberara.
Anoche seguí acompañándote en delirantes sueños, diversas cortas escenas que se resolvían distinto a todo nuestro plan, éramos muchas, había caras de amigas y rostros que aún no miré, éramos ladronas de nada, piratas de todo. En mi sueño todas improvisábamos a tientas, pero tú, querida, improvisabas a sabiendas.
Ese es tu mayor misterio, aunque no te dejen saberlo.
Me sé embellecida y agradecida de ti.
Me honra una mujer en todo el cuerpo.
Maica, 22 de enero de 2021.
